Boletín Verano 2022

Queridos hermanos, al despedir este curso que termina, lo único que nos sale, es proclamar con el salmista: “el Señor ha estado grande con
nosotros y estamos alegres” (Sal 125). Ciertamente, a lo largo de este curso,
a pesar de las dificultades, estamos experimentando que el Señor es la roca
firme que nunca abandona a sus hijos. Al contrario, nos vemos interpelados
por el sufrimiento de tantas personas que esperan el anuncio de una
esperanza viva que les proporcione el consuelo y la paz, esperanza que sólo se encuentra en Dios.

Con este ánimo, en tiempo de Pascua, hemos salido a la plaza para anunciar la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte. Hemos podido tocar, además, en primera persona, cómo esta victoria se hizo patente y transformó la vida de tantos santos a lo largo de los siglos.

En la Semana in Albis junto con los demás seminarios del norte de España, tuvimos la gracia de seguir las huellas de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier -grandes evangelizadores del mundo entero que tanto inspiraron a Carmen Hernández- para terminar contemplando el lugar del martirio de los seminaristas claretianos en Barbastro, mártires del s. XX. Ha sido estremecedor tocar la tierra regada por la sangre de estos jóvenes, sabiendo que la han derramado, perdonando a sus verdugos, gritando la victoria de Cristo Rey. ¿Quieres ser mártir?, ¿Ser testigo del amor de Dios en este mundo?,- resonaba con fuerza en aquel lugar. Cada uno hemos de dar una respuesta personal en nuestra vida. Esperemos que este mismo espíritu
de santidad y de evangelización llene el corazón de nuestros seminaristas y presbíteros, para llevar adelante la misión que Dios les encomienda en la Diócesis de León y en todo el mundo.

Luis Alfredo y Marco estarán este año en la Domus Gailaeae, Raymon y José Ramón continuarán su etapa pastoral con nuestros presbíteros, Genaro, Rommel y Ricardo -que hace poco han recibido la ad missio- y los demás seminaristas, seguirán adelante con su formación.

Cada vez más, nos damos cuenta de que la misión la lleva Dios a pesar de nuestros pecados y debilidades, según los célebres versos que escribió San Vicente Pallotti, dedicados a los presbíteros:

“Oh, sacerdote, ¿quién eres tú?
No te has hecho tú, porque te ha
hecho Dios.
No procedes de ti, porque procedes
de la nada.
No eres para ti, porque eres para
los hombres en aquello que se refiere
a Dios.
No vives para ti, porque eres esposo
de la Iglesia.
No te perteneces a ti mismo, porque
eres siervo de todos.
No eres tú, porque eres Dios.
¿Qué eres, pues? Nada y todo.
¡¡¡Oh, sacerdote!!!”

¡Os pedimos que sigáis rezando

Seminario Redemptoris Mater de León