Ya son seis los años en los que Juan Lasterra viene a nuestro seminario para ayudarnos con la formación intelectual, reforzando y ampliando las clases de filosofía, además de sus clases de técnicas de estudio. 

Así como lo hace con nosotros, a lo largo del año visita varios seminarios. En está ocasión nos cuenta su experiencia.

 

Juan preséntate un poco…

Me llamo Juan Lasterra, tengo 72 años estoy casado con Carmencita, tenemos cinco hijos y veintitrés nietos, todos preciosos, un regalo de Dios.  Nací en Navarra, a los doce años fui a estudiar al seminario salesiano.

Después del noviciado, con 18 años, pidieron voluntarios para ir a América Central y allí me mandaron con otros dos compañeros. En Guatemala, haciendo los estudios filosófico, fuimos a estudiar a la Universidad San Carlos de Guatemala y ahí hice la licenciatura en filosofía. Después de hacer la licenciatura fui a dar clases a El Salvador en Santa Tecla, estuve un año y decidí salirme de los salesianos y volver a España.

 

En España estuve buscando trabajo y trabaje de varias cosas pero sin encontrar el mío. Inicié el proceso de convalidación del título de licenciado en filosofía, en este período empezamos a salir como novios con Carmencita, ni ella ni yo he tenido otro noviazgo. Me lo concedieron la convalidación de licenciado en filosofía y me dedique a la enseñanza. Fui a Barcelona para encontrar trabajo, empecé a trabajar en un instituto de bachillerato y al año siguiente nos casamos.

 

 

Conocí el Camino Neocatecumenal porque a los dos meses de casarme me di cuenta de que yo no sabía cómo vivir con mi mujer. Me asuste, tuve miedo de hacerle daño y pedí ayuda a un compañero mío, salesiano, Javier Eslava que estaba haciendo teología en el teologado de Martícodolar en Barcelona. Le pregunte si había algo en la iglesia que me pudiese ayudar y me mandó a hacer las catequesis del inicio del camino Neocatecumenal, y fui y entré. Jesucristo, en el camino Neocatecumenal, ha salvado mi matrimonio, me ha dado una familia maravillosa y ha dado el sentido a toda mi vida. 

¿Por qué consideras tan importante estudiar a Karol Wojtyla en los seminarios?

 

Durante los cuarenta años que me he dedicado al estudio de la Filosofía ninguna filosofía llenaba mis inquietudes intelectuales, cuando me encontré con el pensamiento de Karol Wojtyla experimenté que esa filosofía respondía a mis inquietudes, porque era un filósofo con profundidad, con enfoques temáticos y metodológicos novedosos, con una teoría absolutamente de acuerdo con mi experiencia de fe y, sobre todo, con la antropología que necesita el mundo de hoy y que Karol Wojtyla la expone de una forma absolutamente genial,. Los seminaristas, en la mayoría de seminarios que yo conozco, salen sin un conocimiento adecuado y serio de filosofía y, lo más preocupante, sin un conocimiento serio de una antropología filosófica que la hayan hecho suya. Conocer la antropología y la filosofía de Karol Wojtyla les da una solidez, les da un esqueleto para poder analizar estudiar, comprender todas las ideologías oyen, como cantos de sirenas, y evita ser engañado o seducidos por esas filosofías que llevan a herejías en Teología o a falsas interpretaciones de la doctrina católica.



¿Cómo empezaron las clases en los seminarios?

 

Unos años de jubilarme, un hermano de mí comunidad, Ángel Ciriza, que era rector del Seminario Redemptoris Mater del Callao (Perú) y me invitó a dar clases a los seminaristas del Callao. Decidimos, con mi mujer, ir en las vacaciones.Estuvimos dos veranos dando clase. También me pidió que me sacara el doctorado para servir mejor a los seminarios que fueran Facultades universitarias y a los sesenta años me doctoraré en la Universidad de Barcelona. A los 65 años me jubilé y le pedí al Señor que me diera trabajo en las seminarios, el Señor me dijo que me fuera a casa, que no me asustará de la jubilación, que me ya llamarían. He ido a dar clases a Ámsterdam en el seminario de Harlem unos cinco años, al Redemptoris Mater de Vínnytsia, Ucrania, tres años. Mis hijos vieron y nosotros hemos visto que no podía ir a dar clases si no iba con mi mujer.

 

Actualmente estamos yendo a Arequipa al seminario diocesano San Jerónimo respondiendo a la llamada del Arzobispo Javier del Río Alba y vamos tres meses al año; desde hace 6 años venimos al Redemptoris Mater de León, por la invitación del Rector Manuel Flaker, de dos a tres veces al año. Doy clases de lo que me piden en cada seminario: en León  y hago lo que me piden  los seminaristas, me dicen lo que necesitan ampliar, entender o profundizar de las materias que están estudiando y yo me prepara y les doy las clases sobre eso, y, además, como soy especialista en técnicas de estudio les ayudo es su forma de estudiar. En Arequipa doy cursos sobre la Filosofía de Karol Wojtyla en el seminario y en las monjas de clausura de las Madres Justinianas. Doy cada mes de Septiembre un curso sobre la Filosofía de  Karol Wojtyla para seminaristas. Y estamos viendo cómo podemos atender la petición de los seminarios de Castellón y de Oviedo. Este curso, además, inicio las clases por Internet para seguir sirviendo al seminario de  Vínnytsia.


Como columna vertebral de tus clases de filosofía está San Juan Pablo II ¿Cómo conociste su filosofía?

 

Inicialmente la conocí por las catequesis que ha dado el Padre Mario en las convivencias de inicio de curso. La teología del cuerpo era un tema omnipresente en su catequesis y yo me sentía identificado con este pensamiento. Pero donde vi la riqueza intelectual de la filosofía de San Juan Pablo II fue cuando la Universidad Complutense de Madrid, organizó un congreso sobre la filosofía de Karol Wojtyla y Monseñor Javier del río me pidió que asistiese. Asistí y, sorprendido por la enorme riqueza intelectual de su filosofía, decidí dedicarme a estudiarla en  profundidad. Ha sido un proceso largo, difícil, de estudio minucioso de sus escritos, pero ha sido el más gratificante de los estudios que he realizado. Actualmente, y como consecuencia de los cursos que estoy dando en Perú, tengo prácticamente acabados los cuatro libros de texto sobre la filosofía de Karol Wojtyla: Teoría del Conocimiento, Antropología, Ética y sociología, que, Monseñor Javier del Río, quiere publicar en la diócesis de Arequipa, para uso de los seminarios.  


¿Y qué significa para ti está misión como profesor itinerante?

Para mí ha sido el regalo de la jubilación, yo no me imaginaba sentado en casa, ¿Qué iba a hacer con mi tiempo?, de esta forma estoy ocupadísimo. Prácticamente tengo ocupado todo el año, entre la actividad como catequista de la parroquia de Santo Cristo y las clases y viajes, no tengo tiempo libre, excepto julio y agosto que lo reservamos para vacaciones en nuestro pubelo de Santacara (Navarra). Siempre estoy ocupado, si no doy clases, estudio y profundizo para poder ampliar y perfeccionar los libros de texto de Karol Wojtyla. Además tengo aparcada una colección de Historia de la filosofía, que ya he escrito unos diez libros, sobre autores de filosofía, y que quiero completar.

 

Estoy muy contento, donde más contento estoy es en un seminario. Es duro porque no es cómodo para un matrimonio vivir dentro de un seminario en una habitación. Los seminarios no están preparados para acoger a un matrimonio, es una de los hándicaps, el no tener un mini apartamento donde hacer la vida del matrimonio, pero luego ayuda muchísimo la vida de un seminario, de oración, de recogimiento y de estudio. Para mí es un oasis de paz.