Queridos hermanos y amigos del seminario, recordando las palabras que pronunció san Juan Pablo II en el envío de las familias para la Nueva Evangelización, queremos subrayar el sentido profundo de estas fiestas que se acercan: “La Navidad nos recuerda cada año este misterio de la Trinidad en misión, en la noche de Belén, esta misión del Hijo, enviado por el Padre para traernos el Espíritu del cual ha sido concebido en la Virgen. Viene para traernos este Espíritu” (30-12-1988) Son palabras que muestran la grandeza de Dios que se realiza cada día en medio de lo pequeño y cotidiano. Nosotros, sin duda, somos los primeros espectadores de ello ya que ¡el Señor nunca deja de sorprendernos!
En junio hemos participado en el Jubileo de los Seminaristas con el Papa León XIV: “¡gracias porque con su energía alimentan la llama de la esperanza en la vida de la
Iglesia!”,- nos exhortaba con fuerza. Fue un momento inolvidable cuando se nos acercó para saludarnos personalmente y firmar la camiseta preparada para esta ocasión.
En julio vivimos la primera experiencia de los jóvenes en el Seminario. Respondiendo a la invitación de los Iniciadores, Dios nos ha regalado unos días estupendos
de trabajo, oración y mucha comunión. En agosto volvimos a Roma al Jubileo de los Jóvenes. La vigilia con el Papa, el encuentro vocacional con Kiko, Mª Ascensión
y el P. Mario, son momentos que nunca olvidaremos. Al pasar por Florencia, visitamos la tumba de nuestro patrono S. Antonino, pidiendo por cada uno de vosotros,
los benefactores y todos los que hacen posible que esta obra siga adelante.
En septiembre, en la Convivencia de la Mercaba, nos fueron asignados dos seminaristas nuevos: Diego Leonardo de Venezuela y Gabriel, español, de Ciudad Real. Nos alegra poder compartir con vosotros sus experiencias. El octubre, noviembre y diciembre: entre la catequización, las convivencias con las comunidades, el rito de lectorado de Pablo y Rommy, hemos visto realmente que lo mejor de esta vida es anunciar la Buena Noticia de que Dios en su Hijo Jesucristo se ha hecho hombre y nos amó hasta el extremo, dando su vida para nuestra salvación. Somos testigos de que hoy esta noticia tiene el mismo poder que aquella noche en Belén cuando fue anunciada por los ángeles a los pastores del campo. ¡Y aquella noche les transformó la vida!
¡Feliz Navidad!
¡Que Cristo ilumine a vuestras familias con la luz de su nacimiento!
