Boletín Verano 2023

Para los seminaristas, hermanas y formadores es una alegría llegar al final del curso, con la tarea hecha, pero nuestra verdadera alegría es que nuestros nombres estén inscritos en el cielo. De todas maneras ha sido una alegría la
cosecha de estos años, el fruto, la ordenación presbiteral de Raymon y diaconal de Luis Alfredo.

Hemos terminado un curso que desde nuestra sensibilidad humana, ha sido complicado. El número de seminaristas ha bajado, por otro lado ayudarlos en sus crisis y dificultades. Estábamos preocupados por preparar todo para la visita apostólica que el Papa Francisco encomendó a dos obispos uruguayos, con el fin de visitar en su nombre todos los seminarios de España. Ciertamente su visita fue un consuelo y una presencia y cercanía de la sede apostólica.

La guerra de Ucrania ha supuesto que la luz y el gas suban de precio, por lo que los gastos han desbordado el presupuesto anual, pero Dios provee a nuestras necesidades. Por otra parte, se ha estrenado el nuevo centro de estudios, ISTAL, de las Diocésis de Astorga y León; con nuevas miras y nuevos alumnos.

La vida del seminario no sólo es estudio, tenemos la posibilidad maravillosa de anunciar el Evangelio en diferentes parroquias de la ciudad y del mundo rural. Ahora nos disponemos a descansar unos días, para luego acoger aquí
en el seminario a cerca de cuatro mil peregrinos que pasan camino de la JMJ de Lisboa. También nosotros participaremos con los jóvenes de León.
Por eso brota del corazón la alabanza: “Bendeciré al Señor en todo tiempo…” (Sal 34)

Seminario Redemptoris Mater de León